Nuevas formas de descubrir nuevos sabores

¡¡Holaaaaaa, amigas y amigos!! ¿Qué tal, cómo os va la vida? Espero que os vaya todo genial y que estéis comiendo bien. No os quiero ver pasar hambre.

He estado dándole vueltas a algo curioso. ¿Cómo descubrimos nuevos sabores? A veces es por acción paterna, claro, sobre todo en la infancia. Como ya hemos mencionado en otros posts, el gusto es algo que se entrena, no venimos con los gustos de fábrica, como sí nos sucede con el color del pelo y el tamaño de los ojos o la posición de los dientes. Esto me ha llevado a preguntarme ¿cómo educamos a nuestras papilas gustativas?

La verdad, me ha sorprendido leer que el gusto es el sentido más desarrollado en los bebés y que estos comienzan a experimentar sabores incluso antes de nacer por medio del líquido amniótico que se ve influido por los alimentos que come la madre. Incluso en el vientre materno ya tenemos nuestros alimentos preferidos, lo que quiere decir que, en realidad, existen gustos alimentarios innatos a ciertas personas. ¿A que es impresionante?

Además, se dice que los bebés cuentan con unas 30.000 papilas gustativas, de las cuales como mucho a un adulto le quedarán hasta 10.000. Solo un 25 % de la población llega a este número de papilas y los que lo hacen son considerados como SUPERCATADORES, una nueva clase de héroe: el crítico gastronómico. Poseer tal cantidad de papilas gustativas lleva a estas personas a percibir los sabores como demasiado intensos y hasta molestos.

Pero los que no somos supercatadores, ¿cómo podemos entrenar el sentido del gusto?

Los entendidos del vino recomiendan utilizar el olfato (oler las cosas varias veces, con atención y conciencia), cerrar los ojos (la ausencia de la vista intensifica otros sentidos, ¿no?), comer o beber despacio (cuanto más tiempo pasen en la boca los líquidos o alimentos mayores serán los sabores) y apostar por lo raro para descubrir sabores inusuales.

Yo por mi parte he ideado cuatro formas de poner en práctica estas recomendaciones para aprender a apreciar nuevos sabores:

  • Ir de viaje. Conocer la gastronomía del lugar que visitas siempre es una forma genial de aprender más sobre su cultura. Forma parte fundamental de todos nuestros viajes en familia el realizar tantas comidas tradicionales de nuestro lugar de vacaciones como podamos. Así hemos aprendido combinaciones asombrosas que nunca se nos habrían ocurrido en casa y hemos descubierto el verdadero sabor de platos que creíamos conocer pero que en realidad han sido muy modificados para el paladar occidental medio.
  • Buscar en tu ciudad un restaurante exótico nuevo que nunca hayas probado. Si no te puedes permitir ir de viaje no pasa nada. Gracias a la globalización hoy en día puedes encontrar cocinas de todo el mundo muy cerca de tu casa. A veces no tendrás ni que moverte del sofá para probar la verdadera cocina senegalesa o coreana.
  • Hacerte socia/o de las cajas de degustación, que están muy de moda. Es un concepto innovador en el que por un precio baratísimo consigues un montón de productos degustación en la puerta de tu casa. Puedes encontrar ofertas para las cajas Degustabox en este enlace https://www.groupon.es/cupones-descuento/tiendas/degustabox.com. A mí me encantan, la verdad. Traen incluso recetas para que aprendas a cocinar cosas nuevas.
  • Por último, y más arriesgado, por creación culinaria. Si te atreves y se te da bien la cocina, siempre puedes ir al súper a ver qué se te ocurre que quedaría bien con qué y puedes crear algo nuevo, como los grandes chefs y los estudiantes que viven fuera de casa. Lo peor que puede pasar es que al final tengáis que pedir una pizza.

¿Tenéis más ideas? ¿Cuál es el sabor más raro que habéis probado? ¡Contadme historias sobre cómo descubristeis vuestro restaurante o plato favorito!

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